En principio, esta propuesta parece que tiene el objetivo de animar a la oferta a comprar, reduciendo así el stock de viviendas existentes en el mercado. Pero ahora mismo, considero que existen dos variables que influyen más que la

fiscalidad a la hora de decidirte a compra una vivienda: la incertidumbre laboral y sobre todo, el acceso a financiación.
Para los que ya poseen vivienda y están esperando para adquirir una nueva como inversión (ya no se pueden aprovechar de la deducción), seguramente van a esperar a 2011, cuando los precios de la vivienda van a bajar más ante la imposibilidad para muchos de desgravarse fiscalmente. Recordemos que a esta deducción se le achaca parte de la subida de los precios en plena burbuja inmobiliaria.
Pero todavía me ha desconcertado más mantener este beneficio fiscal a los que ganan menos de 24.000 euros. El precio de la vivienda, aunque ya ha caído bastante ( y más que caerá), sigue siendo prácticamente inalcanzable para un contribuyente que gana esa cantidad. Afortunadamente el Parlamento ha corregido este límite y ha dejado abierto el nivel de ingresos mínimo.
Lo único que parece estar claro con esta propuesta, es que se esta intentando acabar con el tradicional apego de los españoles por el ladrillo, intentando que nuestro PIB no sea tan dependiente de este sector.
En definitiva, a la hora de comprar una vivienda, tendremos en cuenta el precio y el potencial de revalorización, al margen de la las posteriores devoluciones fiscales que podremos obtener.
Espero que estas líneas os hayan servido de ayuda. Hasta la próxima

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